martes, 3 de diciembre de 2013

‘The Hum’, el molesto zumbido de los suburbios que nadie logra explicar




“Es una tortura”, explicaba Kati Jacques a la BBC. “A veces lo único que quieres es gritar”. Jacqes, una profesora retirada de 69 años que reside en un suburbio de Leeds, es una de las victimas de “The Hum” (“El Zumbido”, como se conoce en español). Se trata de un extraño ruido, similar al de un motor diesel – tal como lo han descrito todas las personas que lo sufren– que parece escucharse en la lejanía, principalmente por la noche, y que lleva atormentado a los vecinos de diversas localidades de todo el mundo desde los años 40, cuando se registraron los primeros casos. El zumbido aparece en lugares concretos –son famosos los zumbidos de Bristol (Inglaterra), Taos (México) o Windsor (Canadá)– pero ningún científico ha logrado identificar su procedencia. El ruido, además, no afecta a todo el mundo. Según un estudio realizado en 2003 por el especialista en acústica Geoff Leventhall de Surrey, Inglaterra, sólo en torno al 2% de la gente que vive en las áreas donde se ha identificado el zumbido pueden escucharlo. La mayoría es gente mayor, con edades comprendidas entre los 55 y 70 años, como Jacques. Sus víctimas se quejan de dolores de cabeza, náuseas, mareos, sangrado nasal y alteraciones del sueño y, según la BBC, al menos se le puede atribuir un suicidio. Sólo el 2% de la gente que vive en las áreas donde se ha identificado el zumbido pueden escucharlo Aunque el ruido se puede escuchar durante todo el día, en todos los lugares en que ha aparecido el fenómeno éste se incrementa por la noche, y es mayor en lugares cerrados. “Es difícil llegar a dormir”, reconocía Jacques. “Escuchas ese sonido palpitante en el fondo y ya sabes que no vas a conciliar el sueño. Te pones a dar vueltas y cada vez estás más agitado”. ¿De dónde proviene? Nada más aparecer los primeros casos del zumbido los médicos trataron de encontrar una explicación lógica al fenómeno. Según muchos investigadores, el "Hum" no es más que una forma de tinnitus, un ruido que aparece en los oídos o cabeza y que carece de fuente externa. Según su definición médica, es una sensación percibida individualmente, que puede ser continua o intermitente, y su volumen depende del ruido ambiental, es decir, se escucha con mayor intensidad en la noche, antes de conciliar el sueño, o en condiciones silenciosas. Según un equipo de científicos mexicanos, la posibilidad de que el zumbido sea un tipo de tinnitus es altamente improbable No cabe duda de que el tinnitus es muy similar al zumbido, pero a muchos investigadores no les convence esta explicación por varias razones: la aparición del Hum se concentra en áreas muy concretas y lo escuchan personas que tienen una capacidad auditiva perfectamente normal, que al desplazarse a otras zonas dejan de sufrirlo. Además, hay casos de personas que sufren tinnitus y aseguran haber escuchado también el zumbido, al que definen como un ruido diferente. Al contrario que otros fenómenos aparentemente misteriosos, el caso del "Hum" ha atraído a todo tipo de instancias científicas. El zumbido de Taos, en México, uno de los más famosos, fue objeto de varios estudios de la Universidad de Nuevo México, cuyos científicos lograron grabar el sonido, que tiene una frecuencia de 66 hercios. Según estos investigadores el zumbido tiene un origen exterior, pero no lograron identificarlo. Lo que si aseguraron es que la posibilidad de que fuera un tipo de tinnitius era “altamente improbable”



                                  



El profesor Colin Novak (en la foto), que está al cargo de uno de los proyectos de investigación, ha instalado equipos de grabación para identificar el zumbido. Cuando los dispositivos registran el ruido, que parece darse de forma intermitente, Novak recibe un email de alarma. “Algunas de las noches, nos pueden llegar 30 o 40 correos electrónicos, principalmente entre la medianoche y las 3:30 am”, ha explicado Novak a CBCnews. Para Novak no cabe duda de que el "Hum" es real, y tiene que provenir de alguna fuente exterior, pero, aunque tiene alguna sospecha, no quiere desvelar nada hasta que finalice la investigación. “Estamos investigado un área bastante remota. Hay alguna actividad constructiva, pero por la noche no hay gran cosa ahí fuera… Si recibimos niveles tan elevados como los que recibimos es que, necesariamente, hay algún tipo de actividad que estamos pasando por alto”, asegura el científico.

                      

“A partir de este momento creo que el problema va a ser de los ingenieros y los políticos”. El caso del zumbido ha aparecido intermitentemente en los medios de comunicación de todo el mundo, sobre todo desde el caso de Bristol en los años 70, cuando 800 personas aseguraron ser víctimas del ruido. El caso destapó todo tipo de teorías conspiratorias, tan propias de este tipo de fenómenos, incluida, como no, la de quienes piensan que el sonido es de origen extraterrestre. Teorías descabelladas aparte, hay quienes asocian el sonido con fábricas, tendidos eléctricos o líneas de gas de alta presión, construidas cerca de las zonas afectadas, pero son muy contados los casos en los que los científicos han logrado relacionar directamente el ruido con una de estas fuentes. También hay investigadores que especulan con la posibilidad de que el zumbido sea en realidad una radiación electromagnética de baja frecuencia que sólo escuchan unas pocas personas e, incluso, que sea producto de microseismos. Ninguna de estas teorías ha sido confirmada. En la actualidad hay una investigación en marcha para identificar el origen del zumbido de Windsor, en Canadá. El ruido es tan molesto en esta zona, y afecta a tanta gente, que el gobierno canadiense no ha dudado en subvencionar dos investigaciones paralelas, dirigidas por la Universidad de la ciudad, con 60.000 dólares. Una de las principales hipótesis, según la administración canadiense, es que el ruido proviene de la isla de Zug, al otro lado del río Detroit, en territorio estadounidense, una afirmación que podría provocar un pequeño conflicto diplomático. El ministro de asuntos exteriores canadiense, John Baird, fue contundente en su comunicado: “El Hum de Windsor está teniendo un efecto negativo en el día a día de los residentes. Estamos dispuestos a colaborar con las partes interesadas para identificar la fuente del problema y que las posibles medidas de mitigación puedan ser diseñadas e implementadas
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