viernes, 29 de agosto de 2014

el mexicano que burlo al ejercito nazi




 José López, héroe de una de las escaramuzas más famosas de la ofensiva de las Ardenas -el intento desesperado de los nazis de repeler el avance aliado-, murió el 16 de mayo de 2005 en su casa de San Antonio (Texas) a los 94 años de cáncer.
Estaba de guardia el 17 de diciembre de 1944 cerca de Krinkelt, en Bélgica, cuando oyó el ruido de los carros de combate y percibió entre la nieve las figuras de los soldados alemanes que vestidos con ropa blanca no podían esconder sus ametralladoras. Fue entonces cuando José López se encomendó a la Virgen de Guadalupe, rezó sus oraciones y comenzó a disparar su Browning sin importarle que tenía delante dos docenas de carros de combate y cientos de hombres.
                        estatua de jose lopez en texas


Los alemanes, sorprendidos, intentaron ocultarse entre los árboles para repeler el ataque, que creían orquestado por toda una compañía. Primero cayeron 10 hombres muertos; luego, 25. El sargento mexicano siguió disparando hasta que se le agotó la munición. Más de 100 hombres yacían entonces sobre la nieve. Los alemanes huían en desbandada.
"Su valor y su osadía en una operación suicida evitaron un desastre", dijo el presidente Truman al concederle la Medalla al Honor el 18 de junio de 1945.
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Su valentía sobrepasaba su diminuta figura y sus rasgos latinos.López sólo medía 1,64, era tostado de piel y su acento le hizo soportar las burlas de sus compañeros. Pero pronto comprendieron que tenían entre ellos a un valiente, un hombre duro que había recogido algodón en el valle del Río Grande y que había viajado por América saltando a los trenes donde le parecía.
Pese a su escasa estatura, un promotor de boxeo le reclutó tras verle pelear en Atlanta y le ofreció un contrato profesional con el nombre de Kid Mendoza. De 1927 a 1934 ganó 52 peleas en la categoría del peso mosca.
Luego llegaron seis años en la Marina Mercante. Paradójicamente, el barco en el que trabajaba zarpó de Pearl Harbor tres días antes del brutal ataque japonés.
De vuelta a California estuvo a punto de ser detenido porque las autoridades le confundieron con un japonés. Quien sabe si para demostrar su patriotismo, decidió alistarse a la edad de 31 años. Su compañía desembarcó en Normandía un día después del Día D y él fue herido levemente por los francotiradores alemanes.
López fue reconocido por Kennedy, Nixon, Reagan y Bush padre e hijo. Todos ellos le invitaron a los actos de su toma de posesión, según decía en su necrológica el diario Los Angeles Times.
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