sábado, 1 de agosto de 2015

El museo encantado de Querétaro.

Felipe Suarez, había prometido a sus dos pequeños hijos, llevarlos al museo encantado, así se hacia llamar el nuevo museo que se promocionaba por todos lados, al parecer era uno de los museos mas grandes de todo el mundo y ahora estaba en la pequeña ciudad del estado de Queretaro, algo que no se había visto nunca en la región.
El día del estreno, la gente hacia fila para entrar, pero Felipe junto con sus pequeños quisieron tomar un atajo, para ser de los primeros en entrar, y se metieron por atrás del establecimiento, total, si los encontraban, tenían los boletos pagados, que podrían hacer, pensó el padre de familia.
Y así fue, se metió por la puerta trasera, pero por descuido entro en el almacén del museo encantado, en donde estaban todos las figuras de cera que presentarían, algo que no pudo creer, fue que varias de ellas se movían como si estuvieran preocupadas por el estreno
Como es que se mueven, si son de cera, se pregunto Felipe, cuando empezó a asustarse, y asustar a los niños, sin querer tumbo algo desde donde veía a las estatuas y todas al mismo tiempo voltearon a verlo, el solo quiso correr y salir del lugar.
Con un niño corriendo y otro en brazos, sin querer llego al lugar en donde se presentarían a todos, las figuras de cera, fue entonces cuando vio al encargado, que le sonrió, parecía que sabia que los había visto, solo que en ese momento empezó a entrar la gente, para esto, las figuras de cera ya estaban en el lugar de exhibición.
Felipe ya no pudo salir, lo único que hizo, fue mezclarse entre las personas y esperar que abrieran la salida, ya que por la entrada, estaban todos los que no habían podido entrar, fue entonces cuando sintió un pinchazo en el brazo y unas personas lo tomaron junto con sus bebes.
Después solo se supo que los niños, se le entregaron a la madre, pero del padre de familia nunca mas se supo el paradero, ahora es parte del repertorio de figuras de cera, del museo encantado que se sigue presentando por toda las ciudades de la región, recolectando en cada una de ellas, materia prima para su museo.
Leyenda popular Queretana.
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