lunes, 22 de agosto de 2016

LA MOIRA "LA CASA EMBRUJADA DE LA CIUDAD DE MÉXICO"


Nadie sabe cuánto tiempo pasó antes de que encontraran el cuerpo ahorcado en uno de los cuartos de La Moira. Desde el día que encontraron el cuerpo, la gente empezó a contar que a través de las ventanas del inmueble ubicado en José Vasconcelos #135, en San Miguel Chapultepec, se podía ver a una presencia fantasmal que rondaba el lugar. Nadie se atrevía a entrar a La Moira, mucho menos habitar en ella, por lo que el inmueble quedo en el abandono.


Tiempo después, unos niños que jugaban en la zona se encontraron ante la casona. Habían escuchado las leyendas de La Moira y querían saber si eran ciertas, pero no se atrevían a entrar; por lo que retaron a uno de los infantes a entrar al inmueble y recorrer sus tétricos pasillos. Ante la presión de sus amigos, Marco se decidió a entrar. Después de saltar la barda llegó a la puerta principal, que se abrió dejándolo pasar.

Recorrió los cuartos de la planta baja sin problemas. Subió las escaleras y logró escuchar un ruido que salía de la habitación del fondo. Con curiosidad se acercó. Al cruzar la puerta descubrió el cuerpo de un hombre ahorcado en medio de la habitación. Marcó lo miro fijamente, de pronto, el cuerpo abrió los ojos y le regresó la mirada. Fue tal la impresión, que el niño salió corriendo del lugar.



Durante años, Marco vivió atormentado por el recuerdo de lo que había vivido en La Moira, por lo que un día decidió volver y demostrarse que sólo había sido sugestión. Salto la barda, cruzó la puerta, subió las escaleras y caminó al cuarto del fondo. Esta vez no encontró ningún cuerpo colgado, sólo una cuerda colgando del techo y una silla justo debajo. Nadie supo nada más de Marco, hasta que un día, unos curiosos encontraron el cuerpo ahorcado en el centro de la habitación.

La leyenda de La Moira llamó la atención de los amantes de la magia negra, quienes realizaron varios rituales en el lugar, tratando de invocar a los fantasmas que habitaban en la casa, pero, según cuentan, liberaron en la casa a varios entes y demonios que hacen que en el lugar ocurran miles de fenómenos paranormales.

La gente que ha acudido a La Moira por las noches, asegura que en las noches más tranquilas sólo se puede sentir el miedo y la desesperación de las personas que murieron ahorcadas en la habitación principal; pero que en las noches más obscuras, se puede ver cómo se mueven o vuelan los muebles y objetos que se encuentran en el lugar, fuego fatuos, escuchar voces y risas, así como presenciar como es que los demonios poseen temporalmente a alguno de los visitantes.

Hoy en día, La Moira es un centro experimental de cultura en el que se puede conocer el trabajo de jóvenes artistas que están iniciando su carrera sin importar el tipo de expresión artística. El Centro Cultural La Moira organiza diferentes sesiones espiritistas y recorridos nocturnos a través de sus instalaciones, para que los curiosos y amantes de lo paranormal puedan vivir en “carne propia” los fenómenos de ultratumba que se viven en esta casa embrujada.



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