jueves, 22 de septiembre de 2016

LOS ESQUELETOS DE CARRANZA



Cuando mi abuelo Mauro Hernández aun vivÍa,a veces nosotros que éramos niños en ese entonces,nos portábamos demasiado odiosos y de vez en cuando le pedíamos que nos contara alguna historia,o alguna canción (cabe señalar las canciones eran tan viejas y aburridas que no mantenían nuestra atención por mucho tiempo.)
Pero algunas de las historias eran muy buenas;un dia nos contó a mi hermana y a mí una historia que era acerca de unos esqueletos que salían por las noches a vagar por las calles del pueblo y no tenian mejor gracia que andar espantando,atemorizando y atosigando a la gente o a cualquier incauto que se encontrara en la calle a esas horas de la noche.
Un grupo de amigos,ya hartos de que los asustaran,decidieron ir a seguir los esqueletos cuando ya rayaba el alba y regresaban a su guarida,vieron la ubicación del lugar y decidieron regresar a la noche siguiente.

Al anochecer se reunieron y decidieron ir a ver al lugar,llevaron sal ( dizque la sal era buena para los espantos) y algunos rifles,llegaron y se escondieron entre la maleza para observar lo que sucedería.
Despues de un rato,llegaron  un grupo de indígenas todas mujeres y empezaron a hacer un ritual repetían una frase en dialecto Tzotzil que ellos no conocían.La repetian una y otra vez,de pronto la carne del cuerpo se les empezó a colgar y a caer y quedó tirada en el suelo como si de quitarse una prenda se tratase;hasta que quedaron totalmente  en puros huesos,no eran más que simples esqueletos y salieron y se dirigieron hacia el pueblo,lanzando alaridos .
En ese momento,a los amigos se les ocurrio la idea de ponerle sal a la carne que habían dejado,para que la sal curtiera la carne.Salaron bien la carne con sal de grano y esperaron a que regresaran los esqueletos a ver que sucedía.

Ya casi amanecía y los esqueletos retornaron de asustar al pueblo y se disponian a regresar a sus cuerpos,se acercaron a sus despojos humanos y empezaron a rezar,"sulam beket,sulam beket,sulam beket"(súbete carne,súbete carne,súbete carne).Pero desafortunadamente para ellas la carne ya no reaccionaba,porque ya se habia curtido y secado con la sal.
Como ya estaba amaneciendo,salieron los esqueletos despavoridos hacia  el monte...y nunca más se supo de ellas.

HISTORIA DE VENUSTIANO CARRANZA,CHIAPAS.
TRANSMITIDA DE FORMA ORAL POR MI ABUELO 
MAURO HERNANDEZ SANTIAGO.

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