lunes, 16 de enero de 2017

COMO QUETZALCÓATL REGALÓ EL MAÍZ A LA HUMANIDAD



Dice la leyenda que, antes de la llegada de Quetzalcóatl, la humanidad sólo comía raíces y animales que cazaban. No conocían el maíz, pues los dioses lo habían guardado celosamente tras unas montañas.

Sin embargo, algunos dioses sentían compasión por los hombres y mujeres hambrientos e intentaron separar aquellas montañas con su colosal fuerza pero no lo lograron.

Algunos hombres fueron a plantearle este problema a Quetzalcóatl…

-Yo se los traeré- les respondió el gran señor Serpiente Emplumada.




Quetzalcóatl, el sabio dios, no se esforzó en vano en separar las montañas con su fuerza, sino que empleó su astucia.

Se transformó en una hormiga negra y, acompañado de una hormiga roja, marchó a las montañas.

El camino estuvo lleno de dificultades, pero Quetzalcóatl las superó, pensando solamente en aquella gente hambrienta y en sus necesidades de alimentación. Hizo grandes esfuerzos y no se dio por vencido ante el cansancio y las dificultades.

Quetzalcóatl llegó hasta donde estaba el maíz, y como estaba trasformado en hormiga, tomó un grano maduro entre sus mandíbulas y emprendió el regreso. Al llegar entregó el prometido grano de maíz a la humanidad.




Fue entonces que aquellos hombres plantaron la semilla. Obtuvieron así el maíz que, desde entonces, sembraron y cosecharon.

El preciado grano, aumentó sus riquezas, su inteligencia, sus ánimos y se volvieron más fuertes. Construyeron ciudades, palacios, templos…

Y a partir de ese momento, la humanidad veneró al generoso Quetzalcóatl, el dios amigo de los hombres, el dios que les trajo el maíz.

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