domingo, 7 de febrero de 2016

Los duendes de la finca cafetalera

Contaba mi mamá, que cuando era adolescente mi abuela Martina la llevó a una casa,propiedad de unos familiares que formaba parte de una hacienda cafetalera que estaba ubicada en el municipio de  Simojovel, municipio del estado de Chiapas, México.
La casona era grande de tipo colonial; de grandes corredores.En ese tiempo no había energía eléctrica y al anochecer se quedaba a oscuras y sólo se iluminaban con candiles de petróleo (quinqué).
Encendían una fogata y se sentaban a platicar alrededor del fuego,su tío estaba acostado en una hamaca.
Lo que sus familiares no le habían contado,es que en esa hacienda pasaban cosas raras y extrañas.
Por la noche salían unos pequeños duendes a molestar a la gente de la casa,ellos mecían al tío que estaba acostado en la hamaca y el les regañaba diciéndoles:"ya deje de estar jodiendo "y los ahuyentaba;estos se fueron y se subieron a un tapanco (especie de ático hecho con tablas de madera).
Ahí se reían y revolcaban,mi abuela y mi mamá estaban alrededor del fuego cuando uno de esos seres se acercó a donde estaba sentada mi abuela Martina y sin razón alguna,le propinó un puñetazo en el ojo;mi abuela le grito " hijo de la @#$%&*+(@#$!! " y tomó un tizón ardiente y se lo lanzó atinando a dar.
El pequeño ser se reía y burlaba;junto con los otros se metieron entre unos matorrales y ahí se quedaron.

-El tío dijo-"
mañana de que amanezca;vayan a a ver ahí donde se metieron ".
Mi mamá al otro día fue a ver en el sitio donde desaparecieron y lo único que encontraron fué muchos montones de carbón.
Historia verídica. Contada por mi madre.
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