sábado, 2 de abril de 2016

EL CADEJO DEL TRAPICHE (mexico)





En el rancho trapichero de Don Manuel, donde se hacía panela, se destilaba aguardiente de caña clandestina­mente y se bebia chicha de la buena, era un día seco y caluroso a principios de este siglo, los hombres que trabajaban en el rancho daban comienzo a la molienda del primer corte de la temporada de la zafra. La casa principal era de paredes de revocado de barro y techado de tejas rojas. En los corredores bailaban las hamacas de pita. Mas allá estaban los galerones, los grandes peroles de fierro colado para recibir el infierno de la hoguera para el cocimiento.

El agua mil cansado de hervir se convertía en melcocha y cuando estaba en su punto, ha de vaciarse en moldes de madera, serán prensados hasta que se enfrien y se conviertan en sabrosas panelas o piloncillo, depués se empacan en hoja de vijagua, que se desprende de los tallos de los bananos o plátanos.




A las doce de la noche cuando todos dormían en sus hamacas de pita colorada, al ritmo en que los mapaches comen caracoles de tierra y las aves nocturnas palmeaban sus alas en busca de alimentos. Surgió un horroroso animal que tenía los ojos rojos como carbón encendido. Atacando al trabajador que dormía más alejado de sus compañeros.

Tenía la forma y tamaño de un perro de caza o de un lobo salvaje. Su hocico abierto dejaba ver relámpagos de luz y en sus ojos aparecían llamaradas que enrojecían la negra noche.
El trabajador presintió el peligro. Abrió los ojos y el grito de horror se ahogó en su garganta. El feroz animal lo tiró de la hamaca y lo atacó. Lucharon fiera y hombre, al oir ruidos los demás compañeros se levantaron y dijeron:

Es el Cadejo, es el Cadejo. Pongan al revés sus ropas y orinen sus cinchos pronto que se lo come y lo mata.
Con los cinturones orinados golpearon con furia al ani­mal, este al sentir los golpes, empezó a operar una curiosa metamorfosis en la bestia y soltó a su presa. Asombrados dejaron de golpear al animal y en su lenta transformación fue tomando la figura de un ser humano. Su voz se volvió suplicante.

"Soy Jacinto el del pueblo, no me reconocen?. Por favor ya no me peguen, por favor, perdón, perdón".
Cuando se calmaron los ánimos, lo miraron con repug­nancia más que compasión.



"Esto te pasa estúpido, le dijo uno de los mas enojados, por andarte pasando por el Cadejo."¿Ves lo que trae la magia negro?.



leyenda de chiapas,Mexico,de la region del soconusco
FUENTE
estadosoconusco.blogspot.mx
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