viernes, 26 de mayo de 2017

LA CASA NEGRA DE LA COLONIA ROMA




La Casa Negra de la colonia Roma debe de ser uno de los sitios más tristes de la Ciudad de México. Esta casa sirvió como refugio para personas con tifoidea en 1935, más o menos. Esta era una enfermedad que como suele pasar, es demonizada, se le tomó como un castigo de una entidad malvada.

Por ello, una noche, los vecinos del lugar le prendieron fuego a la casa, pero por su estructura, apenas se dañó. Quienes padecieron fueron las personas ahí dentro. No los dejaron escapar y, quienes no murieron a causa de las llamas, lo hicieron de asfixia, más lento, mientras veían cómo, inclusive doctores y enfermeras se quemaban.

Y eso es todo. Un suceso para nada pequeño condenó la casa a una maldición no expresa. Nadie quiere habitarla, mucho menos aventarse el problema de hacerse cargo de ella. Como está intestada es propiedad del gobierno, pero no hay planes de adecuarla al entorno de la colonia.

El tiempo la ha consumido. La fachada está sumamente maltrecha a causa de las pinturas y cuanta cosa se le pega.

La gente en situación de calle la quiso ocupar como refugio de las inclemencias del tiempo, pero no hay quien aguante una noche en su interior. Hay fuerzas que rechazan a los huéspedes.

Así que si pasas enfrente del número 212 de la avenida Álvaro Obregón, asegúrate que, en efecto, estás de paso.



viernes, 27 de enero de 2017

LA NIÑA DEL BANCOMER

Hace algunos años, allá por 1996, en el actual edificio de Bancomer de la ciudad de Matamoros Tamaulipas, ubicado en las calles Sexta y Matamoros, se dio el caso de una niña que se aparecía en las madrugadas al personal de seguridad de la empresa…

El protagonista de esta historia es don Francisco Javier Cotera Correa, quien se quedaba por lo regular a trabajar hasta las 7 u 8 de la noche y en cierta ocasión se le encargó un trabajo especial, quedándose hasta la una de la madrugada.

Don Francisco sabía de ruidos, sombras y uno que otro aparecido… pero esa vez, por quedarse fuera de su horario habitual, al salir ya rumbo a casa, al llegar a las escaleras, vio una niña vestida de blanco que lo saludó con su manita del otro extremo de la sala, ya que los dividía una cortina de persianas verticales de vidrio, es decir, la niña por un lado y el señor por el otro.
Confiado, bajó por las escaleras desde el segundo piso y al llegar a la planta baja, le preguntó al guardia de seguridad del banco:

-“Oye, ¡de quién es la niña, de Rossy, la de contabilidad?”.

-No, no hay nadie, sólo estabas tú. Le contestó el guardia.

-¡Cómo, no es posible! Acabo de ver a una niña ahorita. Devolvió el comentario.

Entonces le explicó lo que había visto y la describió con más detenimiento. A lo que el guardia le explicó que en todo el banco sólo estaban ellos dos.

Total, subieron rápido, encendieron las luces y revisaron todo.
El guardia le preguntó a detalle y Don Francisco le responde de nueva cuenta:
-Era blanca de cabello negro, rizado y su vestido era blanco con encajes.
¡Ah, es la niña! No te apures, es la niña que se aparece.-Le contestó-.

-¿Ah, no friegues? ¿Cómo que se aparece una niña? Dijo asombrado.
-¡Jamás vuelvo a trabajar aquí, jamás! Jamás después de las siete… ¡Se va el último y me hablas para irme yo también! –Le pidió-.

Lo sorprendente del caso fue que el guardia corroboró lo visto por don Francisco… y él no era la única persona que había experimentado tan extraña aparición, ya que también la habían visto varias personas y en repetidas ocasiones.
Por lo común, sonaban extensiones telefónicas, se escuchaban los teclados de las máquinas de escribir, así como el ruido de las sumadoras trabajando y los rodillos jalando y que sí, que se aparecía la niña.

Para esto, los guardias estaban acostumbrados a esas situaciones y lo tomaban como lo más normal del mundo.
Se dice que el edificio de Bancomer que hoy se levanta en ese lugar, antiguamente fue un Hospital Infantil o una guardería y que no nada más se conoce a esa niña… sino que hay más de ellos.

Fantasmas, aparecidos, sombras… pero siempre niños. Posiblemente ahí fallecieron muchos y hoy en día están paseando sus almas, sus almas en pena por todas las instalaciones.

martes, 24 de enero de 2017

El ovni de Malasia

Un video que ha circulado en la red muestra como a plena luz del día se pueden observar dos OVNIS en el cielo.

El clip fue publicado principalmente por un usuario de Facebook llamado Want Soon You.

Allí se puede ver como las personas miran hacia arriba intentando descifrar qué es en verdad.
Algunos comentaban que era un avión, otros que un dron; sin embargo, hasta el momento no se sabe con certeza qué pudo ser.

El evento ocurrió exactamente en GeorgeTown, Malasia, Asia.

https://www.youtube.com/shared?ci=8YMgEugDLCQ

lunes, 16 de enero de 2017

COMO QUETZALCÓATL REGALÓ EL MAÍZ A LA HUMANIDAD



Dice la leyenda que, antes de la llegada de Quetzalcóatl, la humanidad sólo comía raíces y animales que cazaban. No conocían el maíz, pues los dioses lo habían guardado celosamente tras unas montañas.

Sin embargo, algunos dioses sentían compasión por los hombres y mujeres hambrientos e intentaron separar aquellas montañas con su colosal fuerza pero no lo lograron.

Algunos hombres fueron a plantearle este problema a Quetzalcóatl…

-Yo se los traeré- les respondió el gran señor Serpiente Emplumada.




Quetzalcóatl, el sabio dios, no se esforzó en vano en separar las montañas con su fuerza, sino que empleó su astucia.

Se transformó en una hormiga negra y, acompañado de una hormiga roja, marchó a las montañas.

El camino estuvo lleno de dificultades, pero Quetzalcóatl las superó, pensando solamente en aquella gente hambrienta y en sus necesidades de alimentación. Hizo grandes esfuerzos y no se dio por vencido ante el cansancio y las dificultades.

Quetzalcóatl llegó hasta donde estaba el maíz, y como estaba trasformado en hormiga, tomó un grano maduro entre sus mandíbulas y emprendió el regreso. Al llegar entregó el prometido grano de maíz a la humanidad.




Fue entonces que aquellos hombres plantaron la semilla. Obtuvieron así el maíz que, desde entonces, sembraron y cosecharon.

El preciado grano, aumentó sus riquezas, su inteligencia, sus ánimos y se volvieron más fuertes. Construyeron ciudades, palacios, templos…

Y a partir de ese momento, la humanidad veneró al generoso Quetzalcóatl, el dios amigo de los hombres, el dios que les trajo el maíz.